lunes, 18 de abril de 2011

Nadie cree,
nadie acepta...
cada quién defiende su utopía
y el fantasma de la duda
se abre paso en la frontera del futuro
y el presente moribundo
se consuela con lo poco que nos queda.
Y te quiero
y me quieres
pero somos más idiotas que sensatos...
y aparece otro día
y nos van quedando llagas incurables
de esta maldita enfermedad de hablar sin más.
Porque hablamos
y no usamos ese tiempo en darnos besos
en pintarnos con las manos
las caricias que queremos
y que no nos damos

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